Seis cosas que pueden pasar en Vaca Muerta en 2026

Vacamuerta vista desde el cielo

El 2025 será para Vaca Muerta el año de la consolidación, en el que todas las perspectivas se concretaron y lo que parecía un escenario lejano comenzó a ser parte de la rutina: la Cuenca Neuquina es el mayor productor de petroleo y gas del país, es una potencia mundial y tiene un desarrollo por delante para varias décadas con ingresos de divisas similares a los del campo, la principal turbina de la economía nacional. Del sueño del shale argentino a la segunda turbina de la economía del país pasaron 12 meses, los de 2025.

En octubre, Argentina superó su récord de producción de petróleo histórico y Vaca Muerta aportó el 66% del total, con un 96% proveniente del no convencional. Pero la Cuenca Neuquina venía superando sus marcas desde hacía 26 meses, en junio de 2023 fue la última vez que la actividad cayó respecto del mes anterior y desde septiembre de ese año empezó a marcar todos los meses nuevos récords. Octubre no fue la excepción, tampoco lo será noviembre, ni diciembre, ni se espera que en el corto plazo se frene este ritmo. El no convencional necesita acción y perforar, siempre perforar.

Lo que puede pasar

1- El precio

Todo tiene un valor y las materias primas de Vaca Muerta también. En un contexto de récord de producción, cae sobre la Cuenca Neuquina la sombra de la volatilidad internacional, tanto en el precio del petróleo, como del gas.

El pico del brent fue en abril de 2022 con 115 dólares por barril, tras la caída a cero de la pandemia. Desde entonces, la cosa fue en caída, con altibajos, pero en una pendiente descendente que pone el precio en torno a los 60 dólares. En el primer semestre de 2024 flotó entre los 80 y los 90 dólares, en el segundo entre 70 y 80, y desde marzo de 2025 navegó entre 70 y 60. “Nadie esta demasiado apurado en que suba el precio en 2026”, dijo un consultor económico a VacaMuerta.ar.

Será un desafío para Neuquén. Diversos análisis de consultoras y agencias energéticas alertan sobre un escenario de precios bajos para el crudo en 2026, con una estabilidad más cercana a los 50 dólares que a los 60 actuales. “Vaca Muerta va a seguir creciendo, pero con los precios actuales del barril de petróleo (en torno a los 65 dólares el barril brent) lo hará a un ritmo menor no al 25% anual que venía teniendo”, detalló un experto a este sitio.

La principal preocupación proviene de las proyecciones de organismos clave como la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), que anticipa que el precio del barril de referencia internacional, el Brent, podría caer hasta la franja de los 50 a 55 dólares a mediados de 2026. Este valor implica una contracción significativa respecto a los niveles de años anteriores.

La consultora Economía & Energía coincide en que el consenso de mercado sitúa al Brent en un rango bajo para el próximo año. Este escenario marca el final de la era de precios altos, lo que obliga a las operadoras a recalcular sus planes de inversión. Vaca Muerta es rentable a 48 dólares, según el CEO y presidente de YPF, Horacio Marín, y con los valores actuales de 65 dólares no tiene riesgos, pero con un barril más cercano a 50 dólares habrá incertidumbre.

Algo similar ocurre con el gas. El precio en Argentina tendrá unificado el costo mayorista en 3,80 dólares por millón de BTU, a nivel internacional se espera un valor similar, sin embargo al no ser un commodity las fluctuaciones están atadas a las decisiones de las empresas, que para bajar costos pueden bajar el precio en boca de pozo, algo que aunque lejano es posible.

El gran afectado es el cálculo de las regalías, el 12 o 18% que recibe la provincia el 14 de cada mes. La oposición planteó en la Legislatura un proyecto para establecer un valor de referencia en los hidrocarburos solo para el cálculo de regalías y evitar fluctuaciones. El proyecto duerme en un cajón, pero mientras la producción de crudo se sostenga no habrá tempestades. Todo funcionará con total normalidad, porque de donde petróleo sale gas asociado y la cosa fluye. En 2027 será historia, otros valores y el GNL en gateas.

2- Oferta Global

Se prevé que la demanda mundial de petróleo aumente en 830.000 b/d en 2025, impulsada por la mejora del entorno macroeconómico y comercial, según el Informe Mensual del Mercado Petrolero (OMR) de diciembre de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Esto se reflejó en un repunte de la demanda en el tercer trimestre, de 1,1 millones de b/d, más del doble de la decepcionante cifra de 450.000 b/d del segundo trimestre.

El fin de los recortes de producción pactados por la OPEP+, sumado al crecimiento constante de nuevos actores clave (incluidos Brasil y Guyana, además de la propia Vaca Muerta), impulsa los inventarios mundiales y presiona las cotizaciones a la baja. Además, el impulso de la industria manufacturera de China es una agregado importante para el mercado.

Más demanda, más producción en un precio de equilibrio. Ese parece ser el esquema de 2026, por lo que, como dijo un experto, nadie está demasiado apurado por un aumento de los valores.

3- Freno a la inversión

La caída del precio internacional reduce drásticamente los ingresos esperados por las empresas. Aunque Vaca Muerta mantiene una competitividad envidiable (sus costos operativos, o breakeven, se ubican entre los $35 y $45 USD/bbl), un Brent bajo condiciona la aprobación de nuevos proyectos y puede llevar a postergar o cancelar desembolsos estratégicos. Las inversiones plurianuales que planifican las grandes operadoras dependen de la estabilidad de precios para mantener su retorno financiero.

El fin de los recortes de producción pactados por la OPEP+, sumado al crecimiento constante de nuevos actores clave (incluidos Brasil y Guyana, además de la propia Vaca Muerta), impulsa los inventarios mundiales y presiona las cotizaciones a la baja.

4- Presión en la rentabilidad

El escenario combina una caída de ingresos con costos internos (operativos, de mantenimiento, salariales y logísticos) que se mantienen fijos o suben debido a la macroeconomía local. Esta pinza pone en jaque la capacidad de las empresas para avanzar con la totalidad de obras previstas, afectando la rentabilidad de la actividad en general y golpeando con mayor fuerza al petróleo convencional.

5- Riesgo en el ritmo de desarrollo y empleo

Cualquier desaceleración o cautela en las decisiones de inversión afecta el ritmo de desarrollo de la formación y compromete la generación de empleo, tanto directo como indirecto. Un menor número de equipos de perforación y fractura impacta directamente a contratistas y a toda la cadena de valor de servicios petroleros de la región, que depende de la constante expansión para sostener su actividad.

6- El millón de barriles

Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, la séptima mayor productora de petróleo y tercera de petróleo, dijo en el evento Propymes que la industria llegará al millón de barriles día de producción en dos años y al millón y medio de barriles en 2029. “Va a depender del precio del petróleo porque nos financiamos con eso. Si baja, el crecimiento será un poco más lento”. Sobre este punto, también mencionó que la baja del precio de 80 dólares por barril en 2024 a unos 62 dólares en 2025 trajo muchos problemas al sector.

“El escenario es complejo. Vamos a tener que trabajar para ser competitivos. Algunos hablan que el precio puede bajar aún más. Yo los invito a todos los proveedores nuestros a trabajar en innovación. Si ustedes se preparan para esto, después vendrá la minería con otros órdenes de magnitud”, dijo.

Por su parte, Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, del mismo grupo empresario, detalló que un escenario optimista plantea una producción promedio de 937.000 barriles por día durante 2026, con 642.000 provenientes del shale y 389.000 barriles exportados, generando US$ 8.846 millones.

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Fuente: Vacamuerta.ar

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