En la agroindustria argentina, el verdadero motor no está solo en la cosechadora o en la línea de empaque. También está en los estados contables.
Producir alimentos en nuestro país implica convivir con la volatilidad, la inflación y los cambios regulatorios. En ese día a día, es fácil ver al balance como un simple trámite burocrático para cumplir con la ARCA.
Pero la realidad es otra: la falta de claridad en los números se paga con costos en alza.
Con la plena vigencia de la Norma Unificada Argentina de Contabilidad (RT 54 / NUA), las reglas cambiaron:
- Medición precisa de los activos biológicos: Medir correctamente la hacienda o los cultivos en crecimiento ya no es opcional; exige criterios técnicos unificados.
- Notas contables con valor: Los inversores, bancos y SGR ya no miran solo la última línea del balance. Buscan desgloses claros del RECPAM y de los riesgos de inventario.
- Acceso a crédito: Un balance transparente reduce el riesgo percibido, abriendo puertas a tasas más competitivas y líneas de exportación.
La transparencia financiera no es un costo, es una inversión en la reputación y sostenibilidad de tu empresa. Es hora de que el equipo administrativo, los ingenieros y la gerencia hablen el mismo idioma.
¿Tu empresa ya adaptó sus estados contables a las exigencias de la RT 54?
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Carlos Barrero
Contador Público Nacional
Director y Consultor
BL&Cia -Barrero Larroudé
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