Comunicación Interna y Recursos Humanos en las PYMES

 Por Lic. María Mercedes Barrero, Socia y Responsable del área de Recursos Humanos y Relaciones Laborales de BL&Cia.

Es muy frecuente que las pequeñas y medianas empresas no le asignen la suficiente importancia al rol de la comunicación interna. 

En efecto, suele ser un error habitual pero tal vez decisivo de algunas PYMES, el pensar que esa dedicación a la comunicación interna representa un lujo empresarial o algo reservado exclusivamente para los grandes grupos económicos.

Esta falencia puede resultar en muchos casos un hecho relevante a la hora de explicar la falta de crecimiento en algunas PYMES.

La comunicación interna es la comunicación dirigida al cliente interno, es decir, a cada uno de los miembros de nuestros equipos de trabajo. Ésta nace como respuesta a las nuevas necesidades de las compañías de motivar a su equipo humano y retener a los mejores talentos en un entorno empresarial donde el cambio es cada vez más veloz.                                                                                                                                                                                                                                                   

Todas las empresas deben esforzarse en mejorar la comunicación, y no solo para llegar a los clientes, medios o público en general, sino para llegar al cliente interno: empleados, accionistas y todas aquellas personas de la organización.

Habiendo sensibilizado la importancia de la comunicación interna, podemos considerar que el objetivo principal de esta es el de generar confianza. La comunicación interna bien gestionada tiene un claro y efectivo impacto en el clima laboral, fomenta el intercambio, el diálogo, el compromiso y la productividad.

En este paradigma de la comunicación interna hay una condición fundamental para su construcción y fortalecimiento: la escucha.

La escucha es una de las competencias fundamentales en el proceso de comunicación. Más aún, probablemente sea uno de los aspectos más sobresalientes. Es imposible llegar al mutuo entendimiento cuando la comunicación es unilateral, resaltan los expertos.

El desarrollo de las relaciones interpersonales depende en un principio del líder, que deberá adoptar una actitud de compromiso, accesibilidad y sensibilidad en los procesos.

La comunicación es el gran lubricante de la organización, imprescindible para la gestión de la misma.

Al respecto Chiavenato (2001) menciona que: “La comunicación implica transferencia de información y significado de una persona a otra”.

Contamos con infinidad de herramientas comunicacionales internas y externas y la gestión e implementación de estas dependerá de la cultura de cada organización: buzón de sugerencias, carteleras o tablones de anuncios, revistas o boletines institucionales, correos electrónicos de comunicación, reuniones semanales o mensuales, desayunos o almuerzos, entre otras.

Volvemos a recurrir a Chiavenato para recordar que “Una organización es un sistema de actividades conscientemente coordinadas, formado por dos o más personas, cuya cooperación reciproca es esencial para la existencia de aquélla”.

Esto nos lleva a la conclusión de que: “El principal capital de una empresa es el capital humano”. Una empresa no es una entelequia y sin personas no puede existir. Y si las personas no se sienten a gusto en la empresa, está condenada al fracaso.

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